Del mundo sin ser del mundo
“Llegará el día. Cuando te des cuenta de que el universo entero habita dentro de tí. Entonces serás un mago.
Como un mago, tu no vives en el mundo; el mundo vive en tí.
Cuando eso suceda, empezaras a manifestar y a atraer, en vez de trabajar.
Y entenderás que nunca te ha faltado nada. Solo no has sabido encontrar dentro de ti mismo lo que tan desesperadamente has estado buscando.”
— Merlín.
Experimentamos el mundo con nuestros sentidos y es nuestra mente la que le da forma al mundo, al crear su propia interpretación de estos estímulos. Estando así, dentro de nosotros mismos, la totalidad de nuestra experiencia.
No es que al estar el todo, dentro de uno mismo, el mundo deje de existir, o que ya no se pueda interactuar con el mundo. Ni que esto nos permita asumir que todo lo demás sea irrelevante, por solo ser una interpretación de nuestra mente. Sino al contrario; al ser una unidad con todo, somos también responsables de todo. Y al percibir el mundo de esta manera podemos empatizar con el dolor ajeno y vernos a nosotros mismos en todos los demás.
Seguimos dentro de este juego pero ahora lo podemos ver como si estuviéramos afuera. Podemos seguir participando de sus actividades y relaciones, pero sin ser moldeados por "valores" o prioridades corruptas. Distinguir entre participar o adherirse a sus sistemas. Libres de las ataduras y de las dependencias, inmunes a las presiones sociales y del miedo de perderse de algo.
Comprendiendo que si el mundo habita en nuestras mentes. Nuestros pensamientos, nuestras palabras, la información que consumimos y la que creamos; son como las flores de nuestro jardín mental.
Si cuidamos de nuestro jardín, sacamos la mala hierba y sembramos buena semilla. Entonces nuestra realidad nos mostrará sus frutos. Pero si nos volvemos desinteresados de lo que entra y sale, las plagas y la mala hierba se irán apoderando. Sin frutos que cosechar, más que los males y los problemas.
Así, vivir y participar en el mundo pero sin ser de él. Para cumplir nuestro proposito, pero sin caer influenciados por este.
El universo existe en nosotros, como nosotros existimos en él. Una cosmología, en la que somos la ventana por la que la conciencia infinita se experimenta a sí misma. La significación desde la autoexpresión del Logos divino. La unidad en la pluralidad.